Capacitar a un nuevo ingreso puede ser todo un desafío. No solo desde la mirada técnica o funcional, sino también por la adaptación a un nuevo cliente y a un nuevo equipo con sus dinámicas.
Mientras ocurre el onboarding hay expectativas, hay plazos y hay proyectos que tienen que seguir avanzando. Si no somos proactivos y no lo hacemos de forma consciente, todo será un fracaso absoluto.
Una técnica útil para facilitar la incorporación es el shadowing. En este contexto, consiste en que el nuevo ingreso observe a alguien con más experiencia para entender el qué, el cómo y el para qué de las herramientas, prácticas y decisiones del equipo.
No se trata de seniority. No importa si es "junior" o "senior". Se trata de lograr un onboarding fluido.
Te dejo 5 consejos para sacarle el máximo provecho:
1. Definí objetivos concretos

Definí qué tiene que aprender el nuevo ingreso: qué herramientas se usan, qué decisiones se toman y qué buenas prácticas se siguen. Buscá que de cada item el ingresante pueda responder al qué, cómo y para qué. El shadowing no es solo "mirar" lo que hace el otro y ya.
2. Coordiná espacios y momentos

Generá espacios específicos y acotados para mostrar y explicar lo que vas haciendo. Mostrá qué hacés, explicá cómo lo hacés y contá el para qué lo hacés. No te olvides de abrir el espacio a preguntas. Incluso quizá te incomode y desafíe, pero eso también va hacer que mejore lo que vos ya hacés.
3. Hacé foco en el criterio

De igual manera, cuando vos resolvés algo hay muchas decisiones salen en automático. Si no explicás por qué elegiste una opción y no otra, el ingresante aprende la acción a tomar por imitación, pero no comprende el criterio. Sin un criterio claro no se aprende a tomar decisiones.
4. Generá un aprendizaje activo

Generá instancias donde el ingresante pueda aplicar lo aprendido, tanto en técnica como en criterio. Que no quede sólo en un "mirar" lo que hace el otro hasta que tenga una oportunidad. Usa Pair Programming con Code Review. Revisá qué hizo, indagá cómo lo resolvió y validá si entendió el para qué.
5. Poné un límite al proceso

Desde el inicio, definí un cierre claro para el onboarding. Podés armar una lista mínima de habilidades o conocimientos que esperás que incorpore. El objetivo es que gane autonomía y pueda avanzar por sí mismo, no que se vuelva experto. Va a seguir pidiendo ayuda, y eso es esperable y deseable. Pensalo como un MVP.
El shadowing es una herramienta simple, pero no alcanza con "sentar a alguien a mirar" lo que hacés. Bien aplicado, no solo acelera el onboarding, sino que mejora la calidad del equipo haciendote reflexionar cómo estás trabajando vos mismo hoy.
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